La repostería, un oficio de tradición hogareña

En la actualidad, el término repostería es usado, generalmente, para designar aquellas preparaciones gastronómicas basadas en la preparación, cocción y decoración de una gran variedad de piezas dulces tales como galletas, pasteles, budines, cupcakes, entre otros.

Al hablar de repostería, usualmente se suele cruzar el término pastelería, y es allí donde empezamos a dudar de si son métodos relacionados íntimamente, o no. Para salir de duda veamos a qué se dedica y qué tipos de preparaciones se realizan en cada una.

En el caso de la repostería, ésta se basa en la creación de postres a partir de recetas tradicionales o caseras. En la antigüedad, los reposteros eran considerados los artesanos de la cocina, ya que sus técnicas eran caseras, y por ende, su nivel de formación del tipo empírica.

Por lo general, suelen trabajar desde casa. Algunos ejemplos de estas preparaciones son los cupcakes, budines, galletas, flanes, entre otros.

En cuanto a la pastelería, se dedica a la creación de postres y platos dulces a partir de ingredientes y técnicas modernas y sofisticadas. En la antigüedad, los pasteleros eran considerados maestros de un oficio, los cuales hacían uso de técnicas complejas y realizaban dichas preparaciones en pastelerías, panaderías, restaurantes, salones de banquetes, etc.

Algunos ejemplos de estas preparaciones son los macaron, profiteroles, entre otros.

En fin, mientras la repostería nos presenta la elaboración de pasteles, postres o platos dulces tradicionales, con ingredientes cotidianos o de estación, y que, en muchos casos, no requiere de técnica o formación profesional para elaborarlos, la pastelería nos muestra la elaboración de pasteles y postres con ingredientes, técnicas y recursos sofisticados y minuciosamente estudiados.

¿Y qué se dice de la repostería?

Se cree que, gracias a la repostería, han evolucionado una gran cantidad de postres realizados en la antigüedad, tales como los merengues, las cremas pasteleras, los budines, entre otros.

Pero fueron los franceses, quienes a lo largo de la historia insistieron en modernizar y perfeccionar todas las preparaciones a gusto de las altas exigencias de los comensales de la época, por lo general personas de la realeza, reinas, reyes entre otros.

En el mundo de la repostería, los protagonistas principales son: la harina, que obligatoriamente debe ser harina repostera o de poca fuerza, el azúcar, los huevos y la materia grasa, generalmente mantequilla, margarina o aceite.  Como actores de reparto tenemos a los aromatizantes, las esencias o extractos, entre otros.

Históricamente, los reposteros, tenemos la gran misión y responsabilidad de, llevar las tortas de cumpleaños a las celebraciones, cuidando cada detalle a fin de complacer al agasajado y sus invitados, quienes tomarán tus preparaciones como referencia de allí en adelante. Por ello siempre escuchamos al momento de degustar la torta: ¿quién la hizo?, está riquísima. Es allí donde sabemos que, sin duda alguna, los objetivos fueron alcanzados.

En fin, la repostería es todo un arte, y quien la realiza debe tener pasión por lo que hace, ya que mediante la decoración y presentación de los postres estamos dejando un pedacito de nosotros. Sea cual sea la ocasión, la recompensa se traduce en la admiración del comensal cuando observa el resultado final y en el ummmmm después de probar un bocado.

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